Crónica realizada por Changa

 

IGUÑA PUNK III 27 Y 28 de julio

Por una serie de contactos los No me Jodas tuvimos la suerte de que nos llamaran para participar en el Iguña Punk, el festival autogestionado que se celebra en la pequeña localidad cántabra de Arenas de Iguña y que en esta ocasión iba a llegar ya a su tercera edición. La verdad que hasta entonces yo no había oído hablar de este festival. Puede ser porque aún no estábamos muy metidos en ciertos canales o porque es un festival humilde, pero antes de ir me estuve informando por Internet y pude ver que a pesar de ser un pequeño festival, la verdad que está currado de cojones. Solo hace falta ver el programa, con dos días repletos de conciertos de todo tipo, desde el hardcore hasta cantautores pasando sobre todo por el punk. Además malabares, actuaciones de magos, espacios para distribuidoras alternativas, zona de acampada en un prado magnífico, precios populares de verdad en la barra (y esto es algo que comprobé allí mismo, porque en muchos otros sitios se llenan la boca también con lo de precios populares en barra y no es tanto así), etc. Y lo mejor de todo ello, gratis, sin ánimo de lucro. Todo ello currado por los chavales de la zona, que demuestran que con ganas y curro se puede hacer lo que se quiera y se pueden montar cosas realmente alternativas. Así que después de haber estado allí, creo que puedo decir que el Iguña Punk probablemente sea uno de los mayores festivales verdaderamente alternativos del estado, si no el más grande, por lo menos en cuanto a actividades se refiere.


Bueno, pues con todo ello, nos plantamos en el lugar del festi, algo tarde para variar y después de un viaje curioso desde Alcorcón. Menos mal que los conciertos también habían empezado con retraso, porque así pudimos plantar la tienda y dejar las cosas tranquilamente antes de tocar. Cuando nosotros llegamos ya debían haber tocado los Pandemonium Light, unos veteranos punk de aquella zona, y lo estaban haciendo los Azazo, también cántabros. Por montar las movidas no les pude ver mucho, pero vamos, que estos chavales son muy buenos, lo había podido comprobar un par de semanas antes en un concierto en la sede de CNT de Villaverde - Madrid y luego en su disco de debut "Saliendo del joyo", editado no hace mucho. Después de ellos y antes de nosotros tocarían dos grupos vascos, Manifa y Obsesión Fatal. Ambos yo diría que fueron los grupos que más público congregaron a lo largo de todo el festival (el viernes me pareció ver más gente que el sábado, además de algo más de kostreo, aunque es cierto que nunca hubo mucho en el festival). Ambos le daban al punk, los primeros en un estilo más punkrockero y los segundos en un estilo muy setentero-ochentero que a mi la verdad no me gustó mucho. Resaltar que los Manifa tocaron sin bajista, algo digno de tener en cuenta pues es difícil sacar un concierto así adelante y que su cantante era un auténtico showman (de hecho, durante el concierto de Obsesión Fatal, que eran colegas suyos, se subió corriendo al escenario para tirarse un pedo por el micro, alegando que se había quedado con muchas ganas de hacerlo durante su actuación). Pues bien, después, casi hacia las cuatro de la madrugada, con casi dos horas de retraso sobre el horario previsto nos tocó el turno. Nosotros salimos con buen sabor de boca del concierto que dimos. Tuvimos suerte y contamos con bastante público para lo que fue la tónica general del festival, probablemente público que se mantuvo de los conciertos anteriores. Fue nuestro primer concierto completo con nuestro nuevo batería y yo creo que a la gente le gustó, sobre todo versiones como "Ellos dicen mierda" de La Polla o "Va por ti" de Puagh. Además, hasta el momento este ha sido el viaje más largo y el mayor evento en el que hemos participado No me Jodas (www.nomejodas.org). Después le tocó el turno a tres chavales de la zona, Sin Konzienzia, que a medio camino entre el punk y el hardcore dieron una tralla de cojones, con una espléndida versión del "Amanece" de los Chicharrica. Y para acabar la noche otros cuantos chavales de por allí, los Ostiazo, se subieron para cerrar, alargando mucho su concierto con improvisaciones, muchas versiones, alguna canción propia y hasta casi jam session. Evidentemente la calidad no es que fuera el fuerte del concierto, pero a esas horas y con esa juventud se agradece esa entrega, por lo que creo que hay que aplaudir a estos chavales. Además, con ellos se nos hizo de día y nos fuimos a sobarla.



No me Jodas en el Iguña Punk III

Como en todo festival no se pudo sobar una puta mierda, por el horno ese que llaman tienda de campaña. Nos levantamos pronto para no morir en el intento, desayunamos y nos fuimos a inspeccionar el pueblo y sus alrededores, por cierto realmente bonitos. Decidimos irnos a la playa a pasar la tarde. Ya que veníamos de Madrid y era veranito pues queríamos aprovechar, así que nos perdimos la paella vegana que montó la gente del festi para comer el sábado, gran parte de los cantautores, malabares, magia y demás. Volvimos ya casi anochecido, y por habernos perdido el comienzo de las actuaciones del día, porque se cayeron algunos grupos del cartel (creó que Expropiación y A-tono, pero no estoy seguro) y porque se varió el orden de grupos sobre lo previsto, pues no recuerdo muy bien los grupos que ví, ni el orden ni su nombre, así que a lo mejor puedo equivocarme en algún comentario. Esto sobre todo con un grupo formado por tres personas, con chico al bajo y una chica a la guitarra, que yo juraría eran Bandera Negra, de Barcelona. Pero me extraña, porque yo he leído por ahí muy buenas palabras hacia este grupo y a mi la verdad que su actitud no me gustó mucho. Sí me gustaron otro grupo de los que ví esa tarde-noche, los sevillanos Inkoherenzia, que dentro del estilo punk predominante en el Iguña me pareció que le daban un toque fresco. Así llegamos a la noche del sábado, donde estaban previstos los grupos algo más conocidos del cartel. Primero los Esguince de Frenillo, punk cantado a dos voces, que me parecieron muy buenos pero que realmente tuvieron un sonido malo (y es que el segundo día del festival fue peor en sonido comparado con el primero). Después les siguieron sus compadres Hachazo, verdaderos "cabezas de cartel" del festi y que repetían, pues ya habían tocado en la segunda edición (así que imagino que les gustará como está montado el Iguña Punk). En esta ocasión tocaron cuatro, solo dos guitarristas, y como acostumbran dieron un conciertazo, para mí el mejor de los que allí presencié. También es que a mí me gustan mucho, pero me parece un grupo que lo da todo en el escenario y que tienen unas ideas bastante claras, coherentes y acertadas en muchos aspectos. Además, era la tercera vez que les veía en poco tiempo y tengo que decir a su favor que, a pesar de que siempre tocan sus temas más míticos y reconocidos (¡faltaría más!), también suelen variar en su repertorio, algo que a mi juicio es fundamental y muy pocos grupos hacen. Se me olvidaba comentar que entre estos conciertos, mientras se cambiaban los instrumentos se aprovechó para que en un par de estos cambios tocara Rinkonete en tu retrete (decisión muy acertada para hacer más llevadero el tiempo entre grupo y grupo). Había oído hablar de él y me sonaba su nombre, y la verdad es que este cantautor es simplemente genial. Tiene unas letras satíricas realmente graciosas, interpreta de forma que transmite y hace mucha, pero que mucha gracia. Con ello, se ganó al público (de hecho durante sus actuaciones mucha gente se acercaba al escenario) y nos dio un motivo por el que reír. Volviendo a los grupos les tocó el turno a Ajenos a la tragedia y Necesidad de Luchar, dos grupos para las mismas cuatro personas pero que en cada grupo se dedican a instrumentos diferentes. En ambos casos hardcore, los primeros con voz femenina y los segundos masculina. Necesidad de Luchar era otro de los grupos con "más nombre" y por eso aguanté a verlos aunque estaba realmente cansado. Además aproveché para hablar con conocidos, conocer gente nueva y hacer todo eso que hace que los festivales merezcan la pena. Sobre los Necesidad de Luchar pues decir que musicalmente no me molan, que son coherentes y parecen tener claras las cosas, pero que en muchos aspectos no coincido con ellos, y menos aún con sus formas de expresarla. Pero bueno, hay que tenerlos en cuenta. Además, hay que destacar que su cantante cantó a ras del suelo, sin subirse al escenario, un detalle curioso y probablemente con bastante significado. Y tras ellos cerraron la noche y el festival la gente de Lutxa x la rabia, de los que ví un par de canciones y me marché para la tienda, pues estaba reventado de los dos días, no había dormido nada y el sonido a estas alturas ya era muy malo (probablemente porque el humilde equipo pagó las consecuencias de tantas horas de música en directo).

En resumen, me marché del Iguña Punk con muy buen sabor de boca. Es un festival gratuito, con multitud de actividades muy variadas (aunque por desgracia no pude disfrutar de todas ellas, pero no se puede tener todo) y los chavales que lo montan se lo curran un huevo. Increíble como la gente aguantaba al pie del cañón atendiendo la barra (lo repito, con precios populares de verdad) o en la mesa de sonido, con caras que dejaban ver sueño y cansancio, pero ahí estaban. El sitio del festival es un paraje realmente bonito y donde la naturaleza tiene mucha presencia. Además, todo autogestionado. Por todo ello, decir que el Iguña Punk es un festival realmente importante en el estado, a pesar de que no cuente con mucho público, pero sí luego la gente no responde como debería ser eso ya no es problema de los organizadores (cosa que resaltaron en su concierto los Hachazo). Probablemente no sea el mejor momento para estos tipos de eventos, pero no por ello hay que dejar de estar en la brecha. También quiero destacar el buen trato de la organización, que si bien es cierto que tampoco tuvimos mucho contacto con ellos siempre nos trataron bien. Fueron flexibles a la hora de darnos el horario de actuación y además nos pagaron algo para ayudarnos a los gastos que supusieron subir hasta Cantabria. E imagino que esto lo harían con todos los grupos, así que esto hay que tenerlo muy en cuenta, pues ya que fue gratuito y tampoco creo que sacaran mucho de la barra (porque no había mucha gente y mucha peña llevaba su propia priva a la tienda, cosa que se podía hacer sin ningún problema) supongo que el pagar a los grupos fue un gran esfuerzo para la organización y hay que reconocérselo. También hay que reconocer la labor de la gente que montó un puesto de distribución, cuya labor muchas veces tampoco es reconocida. Quizás una de las pocas pegas, junto a lo del poco público, fue el no muy buen sonido (¡aunque tampoco hay que ser muy exigente con esto!) y la saturación de grupos punk en ocasiones (¡y es que a pesar de haber variedad musical uno acaba un poco harto de tanta versión de Eskorbuto y de "Lacra social" de Animales muertos!, jeje). Pero con todo ello, de corazón un aplauso para el Iguña Punk, pues es uno de los festivales que más merecen la pena. ¡Espero poder volver el año que viene!

Changa